Homenaje a Georges Cazes

Elizabeth Jestaz-Cazes

 Georges Cazes, geógrafo especializado en el análisis del turismo, falleció el 11 de octubre de 2011, a la edad de 70 años. Via@ ha querido rendirle homenaje publicando dos textos: el primero es un escrito inédito del autor, el segundo es un testimonio de su esposa de lo que fueron el hombre y el investigador.

 

Plano

Diez principios para un desarrollo justo e integral del turismo

Me acuerdo

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Diez principios para un desarrollo justo e integral del turismo

Los estudios sobre el desarrollo turístico y sus consecuencias destacan en general las tensiones y distintos traumatismos provocados por la llegada del turismo en un contexto insuficientemente preparado para recibirlo.

Se ponen en contacto, a veces brutalmente, sin ninguna preparación previa, la economía tradicional, con sus propios valores (propiedad, solidaridad), y las formas más “modernas” del consumo, superfluas o incluso suntuarias. Este fenómeno afecta a todos los espacios, sean destinos tropicales de sol y playa o periurbanos de nuestros climas, con diferencias más de grado que de naturaleza.

Se puede constatar de manera paralela a la creación y a los éxitos semánticos una confusión frecuente en el empleo de los calificativos aplicados al fenómeno del desarrollo turístico, ya sean de tipo funcional (integrado, suave, alternativo, etc.), ideológico (solidario, sostenible/duradero, equitativo) e incluso filosófico (ética).

A riesgo de recordar algunas trivialidades o evidencias, podría ser útil facilitar a los futuros promotores turísticos un compendio de recomendaciones básicas destinadas a reducir al máximo los errores más frecuentes. Individualmente, estas recomendaciones no suponen nada revolucionario pero consideradas en conjunto permiten esbozar un desarrollo turístico al que se le podría asociar modestamente el calificativo de “razonable”.

Para lograr este objetivo, habría que tener en cuenta antes de decidir por lo menos diez recomendaciones que se señalan a continuación:

1. Dar prioridad, en el momento fundamental de la toma de decisión, a las expectativas y deseos locales de satisfacción de la “demanda” turística (que acostumbra a apropiarse alegremente del “territorio de los otros”, amparándose en supuestas vocaciones de los espacios afectados). Se trata de proceder de manera inversa al orden tradicional de evaluación en favor de “la oferta”, oponiéndose a tautologías simplistas muy utilizadas del tipo: “esta región atractiva debería desarrollarse si dispusiera de capacidad de acogida de los turistas”…

2. Poner en funcionamiento tan pronto como se pueda un instrumento de observación permanente de los cambios, y también de simulación de las modificaciones provocadas por la afluencia turística, con especial atención sobre las capacidades intrínsecas del medio de acogida respecto a sus diferentes ámbitos: físico, socioeconómico, cultural, político.

3. Respetar estrictamente el concepto de “carrying capacity” (capacidad de carga), muy valioso bajo cualquier condición, sobre todo no esperar ni establecer umbrales ilusorios, como hacen algunos estudios americanos, y todavía menos, considerarlo como intocable, sobre todo cuando pequeñas intervenciones permiten actualizarlo.

4. Descentralizar mucho los mecanismos de decisión, tanto en lo referente a la construcción como a la protección de los espacios (teniendo en cuenta que, de acuerdo con la legislación francesa, la urbanización de estos mismos territorios produce más beneficios a las comunidades locales que su protección activa). Garantizar las condiciones de un auténtico control local del desarrollo, evitando en la medida de lo posible competencias y competiciones costosas.

5. Conservar “in situ”, en la medida de lo posible, las ganancias procedentes de la frecuentación turística. Para ello se deberá proceder de una doble manera: recurrir al abastecimiento preferente de productos locales (materiales de construcción y decoración, alimentación y bebidas, etc.), con reducción al máximo de las importaciones, y revertir a la comunidad local las rentas obtenidas del turismo, aplicándolas a infraestructuras y s equipamientos de distinta naturaleza. De ese modo, los residentes habituales aceptarán mejor las limitaciones y condicionantes que les impone el desarrollo turístico.

6. Respetar los principios doctrinales del “sustainable development” en las distintas etapas de ordenación del territorio, lo que le convertirá en “duradero” según la terminología francesa, refiriéndose especialmente con ello a los ahorros de energía, el reciclaje del agua, la conservación del medioambiente.

7. Favorecer a los residentes en el ámbito del empleo, incluso para los puestos de dirección. Para eso habrá que proporcionarles formación adaptada y preparatoria para el desarrollo, que siempre será más eficaz cuando ya existan formas pioneras de turismo local.

8. Salvaguardar espacios no sometidos a la especulación para un desarrollo futuro, tomando medidas prácticas de protección activa del medio ambiente: regulación de la propiedad de la tierra, participación de los colectivos locales, derecho preferente de compra etc.

9. No buscar prioritariamente el aumento de la frecuentación turística, relativamente fácil de obtener, sino apostar por un verdadero desarrollo, integrando variables sociales y no sólo resultados económicos.

10. Seguir concibiendo la función turística como un elemento complementario en un desarrollo auténticamente integrado; no caer en el olvido de que se trata de una actividad que sigue siendo siempre estacional.

Cumpliendo estas condiciones, los promotores podrán alcanzar no un simple “desarrollo del turismo” sino un auténtico “turismo de desarrollo”…

Georges Cazes
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Elizabeth y Georges Cazes, Paraty (Brasil), en 1995 – © R. Knafou.

Me acuerdo

Los 26 años pasados con Georges me han dejado una multitud de recuerdos … Mi propósito al compartir algunos de ellos con los que tuvieron la oportunidad de conocerlo en el marco de la enseñanza y la investigación, o con los que solamente leyeron sus obras, es permitirles aproximarse del hombre que era … y que no pudieron conocer realmente pues él era discreto cuando se trataba de hablar de sí mismo…

Me acuerdo de Georges, plenamente geógrafo y al mismo tiempo tan poco geógrafo, atractivo y natural, erudito y modesto, especializado y abierto, tolerante e incisivo, amable y caústico, sociable y reservado, serio y humorístico, y también padre adoptivo de mis hijos, capaz de escuchar preguntas y dar respuestas, de explicar el Catarismo y enseñar juegos de cartas, de ayudar en la redacción de ejercicios escolares así como a lanzar el Frisbee …

Me acuerdo de su fidelidad a sus orígenes – a veces decía « Soy un oso de los Pirineos » – que se confundía con su amor y respeto por sus padres ; me acuerdo de su sencillez que asombraba tanto a la gente en el pueblo natal donde volvíamos a menudo como a su familia porque había « salido adelante » y no lo demostraba …

Me acuerdo de nuestras estancias en el extranjero como « idiotas viajeros » durante los cuales Georges se mantenía como un observador del fenómeno turístico, y de aquel día en que, graciosamente estafado por un supuesto guía en Marrakech, el experto científico del turismo, manipulado a pesar de su gran sabiduría, se rio tanto de sí mismo …

Me acuerdo de los congresos en los cuales sus intervenciones marcaban los espíritus, y también como, por su anticonformismo, a Georges le costaba mucho trabajo someterse a sus reglas, en particular una noche en que, al intercambiar tarjetas profesionales, le tendió distraídamente un billete de metro a su interlocutor, estupefacto ante tanta falta de consideración …

Me acuerdo como Georges se negó reiteradamente a « institucionalizarse » y a escoger una carrera administrativa y política, así como su voluntad de ser « solamente » un profesor y investigador independiente que da mucho de sí mismo, con plena libertad, a sus estudiantes, a los que preparan su tesis, a sus iguales, a la investigación…

En fin, me acuerdo de aquella tarde en Junio del 2002 en el Instituto Geográfico de París, cuando Georges dijo a sus colegas reunidos para la fiesta de despedida organizada con motivo de su jubilación anticipada, que « ha terminado el bucle » : la dificultad física que sentía al subir por la calle Saint Jacques aquel día le recordaba la ansiedad psicológica que sufrió unos cuatro decenios antes cuando iba a presentarse a sus pruebas para el título de catedrático de geografía …

Ni siquiera quiero recordar los largos años de enfermedad, el encierro del viajero, la parálisis del escriba, el mutismo forzado del hablador, la consciencia intelectual intacta dentro del cuerpo bloqueado …

Elizabeth Jestaz-Cazes, Junio 2012

PARA CITAR ESTE ARTÍCULO

Referencia electrónica:

Homenaje a Georges Cazes, Via@, Varia, n°1, 2013, publicado el 14 de junio 2013.

TRADUCCIÓN

 

Antonio Zárate-Martín

Universidad Nacional de Educación a Distancia (Madrid)